La paz que caracteriza las festividades decembrinas se vio perturbada por el anuncio de la eliminación de la Presidencia Interina de Venezuela (PIV), con el curioso agravante que tal decisión fue tomada por la misma bancada parlamentaria de los partidos que promovieron su creación.
Según los resultados de la
última encuesta flash realizada por INCIDENCIA 2024, cerca del 80% de la
muestra rechaza tal decisión, principalmente porque consideran que obedece a
intereses políticos y económicos particulares más que a los beneficios
colectivos del país.
Por otra parte, un importante
grupo de encuestados considera que la PIV no cumplió con los objetivos para los
que fue creada, lo cual justificaría su desaparición, aunque no queda aclarado
cual sería la figura que la sustituiría para no dejar acéfalo al movimiento
opositor, principalmente en lo concerniente a la lucha por solucionar los
problemas que agobian diariamente a los venezolanos.
De hecho, el gran problema de
ambas instituciones, la PIV y la Asamblea Nacional 2015 (AN2015), es que no
parecen ser útiles a los venezolanos para solucionar la Emergencia Humanitaria
que padecen ni mejorar las condiciones de vida.
En la argumentación de los
partidos políticos del llamado G3, mencionan escuetos aspectos en lo jurídico,
en lo internacional, en lo ético y en lo político, entre los cuales destaca que
la PIV dejó de ser útil para la democratización de Venezuela, sin explicar cómo
su eliminación favorecería tal proceso.
Todo lo anterior cubre con un
manto de oscuridad las acciones de la oposición venezolana, generando una
inmensa duda en lo que esta por venir, especialmente en las ya previstas
elecciones primarias, para escoger a la persona que enfrentará al partido de
gobierno en las eventuales elecciones presidenciales 2024.
La tendencia mayoritaria parece
apuntar hacia que el gran beneficiado de todo este conflicto es el oficialismo,
debilitando a la ya golpeada y dividida oposición, donde los partidos llamados
mayoritarios, no se han podido deslastrar del colaboracionismo y la
cohabitación de la que son acusados.
El no haber cuidado la
legitimidad democrática de las instituciones que representan, divide
profundamente a la Plataforma Unitaria, debilita
al proceso de primarias y hace más difícil una candidatura unificada; al crear una
grieta abismal, fracciona el llamado G4, en un trio de partidos (AD, PJ y UNT)
separados del partido al cual pertenece la PIV (VP), lo cual para algunos los
deja fuera del juego electoral, quedando claro que por sí solos ninguno de
estos 4 partidos, ni tampoco unidos, gozan de mayoría absoluta en las filas
opositoras.
En lo individual, quizás Juan
Guaidó pudiera obtener algún beneficio en términos de popularidad, al
victimizarse por la forma como fue destituido, sumado a los que ven con agrado
su desempeño al frente de la PIV, como estructura legitima para enfrentar al
régimen y obtener respaldo internacional.
Lo cierto es que en virtud de
los intereses del país, los sectores de la oposición deben mantenerse firmes en
alcanzar el objetivo común de todos, como lo es aliviar el sufrimiento de los
venezolanos al derrotar electoralmente al régimen gobernante.
Para lo cual deben ceder el
liderazgo del proceso a otros dirigentes políticos y de la sociedad civil
organizada, renovando la estructura política de cara a los venideros procesos
electorales. El llamado es para que tomen las riendas y asuman la conducción de
las acciones opositoras.
Llegó el momento de que la
ciudadanía se active y ejerza el rol protagónico que le corresponde,
participando en las más trascendentales decisiones políticas, sin dejar la
responsabilidad en líderes mesiánicos que no responden a los verdaderos
principios democráticos del país.
Incidencia 2024
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