miércoles, 25 de enero de 2023

LA UNICA REIVINDICACIÓN POSIBLE ES UN NUEVO GOBIERNO

 En Venezuela están ocurriendo acontecimientos que desnudan la cruda realidad política y social del país, la única alternativa de solución a los problemas de los venezolanos, es la sustitución del gobierno actual por otro verdaderamente democrático, que respete la institucionalidad, el estado de derecho y sobre todo los derechos fundamentales de los ciudadanos.  

Mientras el régimen gobernante pretende justificar su nefasta ineficiencia, con un supuesto bloqueo y con una guerra económica inventada por ellos mismos, le pide mayor resistencia, aguante y sacrificio, a sus cada vez menos seguidores, para sostener una revolución ya claramente fracasada.

Por otra parte, la inmensa masa de trabajadores de todos los sectores, encabezados por los docentes, en un intento desesperado de lucha por la supervivencia, tratan de alzar la voz, avivar las protestas, para así despertar el espíritu combativo que históricamente ha caracterizado al bravo pueblo venezolano.

En otras épocas, el salario digno estaba garantizado por la progresividad de los beneficios adquiridos, y para que cualquier grupo de trabajadores solicitara alguna reivindicación laboral adicional, solo bastaba que se reuniera una legítima comisión tripartita, donde los involucrados acordaban una flamante contratación colectiva que los beneficiaba a todos y respetaba los derechos laborales.

En los últimos años, este proceso ha sido abolido por las imposiciones del régimen, quien bajo amenaza y sin consulta previa decide los términos de las contrataciones, quedando las reivindicaciones de los trabajadores reducidas a irrisorios bonos y pírricos beneficios empacados en una bolsa de comida.

Por lo tanto, las justas aspiraciones de los trabajadores, no pueden verse limitadas a una bonificación insuficiente o a un salario que siga estando por debajo de lo constitucionalmente establecido, esto hace inminente la necesidad de que ese despertar de la población sea acompañado con un nuevo sentido a las protestas, donde la única reivindicación exigida sea la culminación del gobierno actual, como paso previo a la reconstrucción del país que permita la solución de los principales problemas.

La lucha sigue siendo pacífica, con la contundencia que brinda el apoyo de la mayoría, escenario en el cual se levanta el voto como arma eficiente en manifestación de la voluntad de un pueblo que en ejercicio de su soberanía decide el destino y el porvenir de la nación.


Incidencia 2024

Dos momentos de la movilidad social en Venezuela

 

Por Miguel Henrique Oteroenero 22, 2023

Momento 1

La historia de la movilidad social en Venezuela debe ser uno de los capítulos más fascinantes, diversos y ricos en historias, en el conjunto de la corriente modernizadora del país. Me refiero, por supuesto, a la movilidad social ascendente, aquella que, como consecuencia de un conjunto de mecanismos económicos, institucionales, políticos, sociales y culturales, hizo posible que amplios sectores, capas de la población en casi todas las regiones, mejorasen sus condiciones de vida. Y, como resultado tangible de esta movilidad, creciera y se consolidara una clase media nacional, que tantos beneficios ha traído al país.

Asdrúbal Baptista se refirió a esta vital cuestión en artículos, ensayos y libros. Repetía que uno de los resultados netos de la instauración en Venezuela de una economía basada en la producción y exportación del petróleo había sido el de la movilidad social ascendente, especialmente en las seis décadas comprendidas entre 1920 y 1980.

La circulación de recursos financieros puso en marcha un proceso demográfico, el de desruralización, simultáneo e inseparable al crecimiento de las ciudades, mientras el territorio se poblaba de escuelas, liceos y universidades; centros de salud y hospitales; calles, avenidas y autopistas; y, también, de viviendas, construidas por el Estado o por el sector privado. El desarrollo de industrias, e incluyo en ello la producción primaria ―agricultura, ganaderías, pesca―, y las de servicios, contribuyó a que cientos de miles de familias experimentaran en sus realidades diarias y concretas una mejor calidad, en la que contaban con servicios, la alimentación se diversificó y mejoró, también los indicadores de salud; un escenario nacional en el que, en medio de problemas y desigualdades, habían oportunidades para estudiar, trabajar y descansar.

Pero más allá de las variables materiales, variables que las ciencias de datos pueden constatar, hay otra dimensión de la movilidad social ascendente, que se refiere al horizonte espiritual, a la configuración mental, a la relación que las familias ―porque en el fondo se trataba de proyecciones que han sobrepasado a los individuos y han implicado a toda la familia― tenían con el futuro. Es decir, con la posibilidad, la esperanza cierta, de una vida mejor.

Estas proyecciones no eran meras ilusiones. Se basaban en experiencias comunes, bien conocidas por la inmensa mayoría de los venezolanos. Las familias progresaban de muchas maneras. El relato del pobre que sale adelante con su esfuerzo no es una novedad en el siglo XX venezolano. Es el relato predominante, que tuvo en la educación su palanca más importante. Hijos y nietos, con abrumadora frecuencia, estudiaron más, trabajaron mejor, recibieron salarios y compensaciones de mayor proyección, viajaron por el mundo, pasaron de una visión local de la vida y la experiencia, a una visión de aspiración planetaria.

Esto que he anotado hasta aquí es apenas un superficial asomo a un temario de vastas ramificaciones y complejidades. Aunque, a partir de 1983, las crecientes dificultades que presentaron la economía y la política comenzaron a estrechar las oportunidades, la sociedad venezolana continuó estableciendo una relación entre esfuerzos y progreso familiar. El ideario de “salir adelante”, de que estudiar y trabajar, tarde o temprano producirían resultados, se mantuvo y persistió, en alguna medida. Y se mantuvo porque la movilidad social ascendente había demostrado, hasta la saciedad, que una vida mejor era posible.

Momento 2

En el apoyo a la revolución bolivariana, durante su primera década, había una fuerza motriz, que apenas se menciona: la de la movilidad social ascendente. Esto es importante: en la sociedad venezolana, entre aquellos que votaron a Chávez en diciembre de 1998, no había un cambio de visión. No querían una sociedad socialista. Lo que pretendían era que el precepto de la movilidad social ascendente se multiplicara y consolidara. Querían que los beneficios que otros habían obtenido, les alcanzaran. Votaron a favor de un reparto más amplio.

Durante los primeros años, hasta 2010 aproximadamente, basado en una política de grotesco despilfarro de los altos ingresos petroleros, la revolución bolivariana, con demagógica astucia, repartió dineros de forma incontrolada, mientras el edificio de la economía comenzaba a agrietarse a la vista de todos. Pero un sector de la sociedad pensó que subsidios, bonos, misiones, prebendas y otras dádivas, eran la antesala de la movilidad social ascendente, una especie de vía rápida. Hasta que en 2014 el edificio crujió y comenzó a caerse a pedazos.

Desde entonces, se aceleró y masificó el proceso que había comenzado en 1999: el empobrecimiento estructural de la sociedad venezolana. Eso significa, contrariando el proceso que se había sostenido por 8 décadas―hasta el año 2000― durante el cual la curva de la movilidad social mantuvo su sentido ascendente, llegó un día en el que la tendencia dio un giro abrupto, cayó de bruces, para convertirse en lo contrario: la movilidad social descendente como el principal rasgo de la Venezuela contemporánea. Cuando las familias de todo el país se percataron de esto, tomaron una decisión que es bien conocida: ya son más de 7 millones los venezolanos que han huido de la Venezuela empobrecedora de Chávez y Maduro. Y hay que añadir: la huida continúa. Nada la detiene.

Un asunto más: la pregunta de si hay sectores de la sociedad venezolana que, en estos 24 años, hayan mejorado sus condiciones de vida. La respuesta es: los hay y muy minoritarios. En efecto, menos del 3% de la población venezolana, constituida por militares y funcionarios civiles de distintas entidades del Estado, enchufados, corruptos sin remedio, contratistas, militantes del PSUV y organizaciones afines, paramilitares, narcoguerrilleros, pranes, alacranes, amiguetes de Maduro en el G3, uniformados que han recibido la concesión de alguna alcabala ―que es  hacerse de un peaje, pero sin tarifas fijas y con la posibilidad de apresar y torturar―, todas categorías que no podría decirse representan un ascenso social.

Lo ocurrido pertenece a otro orden de cosas: se han enriquecido. Han fabricado, con métodos en los que la corrupción ha cumplido un papel estelar, una oligarquía dotada de cápsulas urbanas, una burguesía cada día más rica, que depende de hacer negocios con Maduro, por una parte, y de la otra, de que se mantenga y profundice el empobrecimiento de millones de venezolanos. No se trata entonces de movilidad social ascendente, sino movilidad parasitaria que, como es evidente, no es sostenible y estallará cualquier día, como estallan todas las burbujas.

https://www.elnacional.com/opinion/dos-momentos-de-la-movilidad-social-en-venezuela/

domingo, 15 de enero de 2023

“Sería un error para Colombia copiar sistemas de salud que han fracasado”: la preocupante advertencia del médico venezolano Jaime Lorenzo

Entrevista realizada Por SEMANA.com al Dr. Jaime Lorenzo



El médico cirujano y director de la organización Médicos Unidos de Venezuela, dice que la salud en su país está en cuidados intensivos y que ni Cuba quiere enviar especialistas al régimen de Nicolás Maduro.


SEMANA: ¿Cuál es la realidad que están viviendo los médicos en Venezuela?

Jaime Lorenzo: La situación del personal sanitario en Venezuela cada día es peor. Hay una emergencia monetaria compleja, independientemente de la propaganda que se esté haciendo sobre grandes conciertos y todo ese cuento. La realidad es que el personal sanitario venezolano, desde 2011, ha migrado forzadamente. Los médicos de alto nivel se fueron porque las condiciones de trabajo se deterioraron a un punto casi insostenible.

Un médico especialista con más de 30 años de experiencia tiene un salario de 78 dólares mensuales, esa es una cifra irrisoria que no alcanza al sueldo mínimo para poder subsistir. Si te vas al personal recién graduado, médicos, enfermeras o personal sanitario, tiene un sueldo irrisorio. Una arepa rellena en Venezuela está en el orden de los 3 o 4 dólares y si a eso le agregas un refresco, que está en promedio de un dólar, esa persona solamente en el desayuno gastó casi 6 dólares. Todos los días hay que comer, hagan cuentas.

Antes de la pandemia ya veníamos con deficiencias en la dotación continua y materiales médicos para atender pacientes. Los medicamentos y equipos para hacer diagnóstico son escasos a nivel nacional. En Venezuela se supone que la salud debe ser financiada por el Estado, no hay sistema mixto de financiamiento y el gran punto es que cualquiera que vaya a un hospital para hacerse un diagnóstico tiene que hacerse todos los estudios en el sector privado porque no están funcionando los servicios actualmente.

A diferencia de 2017, cuando veíamos los estantes de las farmacias y auto mercados vacíos, ahora están llenos, pero la población no puede comprar nada. Un pensionado promedio en Venezuela recibe 10 dólares, eso no alcanza para nada.

SEMANA: ¿Cómo hacen?

J.L.: Por ejemplo, los pacientes oncológicos sufren porque de las unidades de radioterapia (21) solo funcionan dos y los medicamentos para la quimioterapia no los están dando. Los pacientes tienen que ir a tu país (Colombia) en la inmensa mayoría para tratar de conseguir medicamentos oncológicos y darles tratamiento a sus familiares.

SEMANA: Entonces, el sistema de salud en Venezuela es un caos total…

J.L.: En efecto, porque estamos en una privatización indirecta de la salud y no hay un sistema mixto ni público financiado. El paciente tiene que pagar y comprar todo para ser atendido. El joven que recién termina su carrera solo piensa en irse del país.

SEMANA: El recurso médico está migrando. ¿Están llegando médicos cubanos?

J.L.: Los médicos cubanos ya tienen tiempo de no venir, eso se anunciaba en las cadenas nacionales, pero en la medida que Venezuela se convierte en un país que reduce su producción petrolera, pues el Gobierno cubano pierde el interés. Es muy difícil suplir el personal médico.

SEMANA: ¿La cosa es tan grave que ni Cuba está enviando médicos a Venezuela?

J.L.: En efecto, porque el intercambio económico está en minusvalía.

SEMANA: ¿Existe la posibilidad de que Venezuela se quede sin médicos?

J.L.: Lo que te puedo plantear es que habrá nuevas generaciones, pero se querrán ir en la medida que otros países los vayan aceptando. Pero también es cierto que un médico que pasa los 60 años no se iría porque no es fácil comenzar de cero. No obstante, reemplazar las generaciones será complicado. Otro problema es la deficiencia en la formación de nuestras universidades por la falta de docentes, de hospitales funcionando y por los malos salarios de los maestros.

SEMANA: ¿Cuál sería la solución para el sector de la salud?

J.L.: El gran problema es que la salud se mezcle con la política, que sea un componente ideológico, porque se cometen todos estos errores. Cuando la salud la conviertes en un arma o herramienta política, pues pasa lo que se vive en Venezuela. Lamentablemente, todo eso ocurre acá y la única solución del Gobierno sería dar un paso atrás. ¿Estará dispuesto a hacerlo?

SEMANA: ¿Colombia puede cometer los errores de Venezuela en los temas de salud?

J.L.: Allá tienen alternativas para la población de escasos recursos, mecanismos para garantizar una respuesta al ciudadano. El problema va a estar en tratar de copiar sistemas que no conocen, porque una cosa es el cuento que te puedan echar entre presidente o entre militantes de una ideología política y la realidad. Si el Gobierno colombiano copia esquemas, pues habrá problemas como los que tenemos, sería lo peor que podría pasar. Sería un error para Colombia copiar sistemas de salud que han fracasado, porque está demostrado que ni en Cuba ni en Venezuela el sistema de salud funciona.

https://www.semana.com/enfoque/articulo/seria-un-error-para-colombia-copiar-sistemas-de-salud-que-han-fracasado-jaime-lorenzo/202347/


miércoles, 4 de enero de 2023

LA ELIMINACIÓN DEL GOBIERNO INTERINO Y SU EFECTO SOBRE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

La paz que caracteriza las festividades decembrinas se vio perturbada por el anuncio de la eliminación de la Presidencia Interina de Venezuela (PIV), con el curioso agravante que tal decisión fue tomada por la misma bancada parlamentaria de los partidos que promovieron su creación.

Según los resultados de la última encuesta flash realizada por INCIDENCIA 2024, cerca del 80% de la muestra rechaza tal decisión, principalmente porque consideran que obedece a intereses políticos y económicos particulares más que a los beneficios colectivos del país.

Por otra parte, un importante grupo de encuestados considera que la PIV no cumplió con los objetivos para los que fue creada, lo cual justificaría su desaparición, aunque no queda aclarado cual sería la figura que la sustituiría para no dejar acéfalo al movimiento opositor, principalmente en lo concerniente a la lucha por solucionar los problemas que agobian diariamente a los venezolanos.

De hecho, el gran problema de ambas instituciones, la PIV y la Asamblea Nacional 2015 (AN2015), es que no parecen ser útiles a los venezolanos para solucionar la Emergencia Humanitaria que padecen ni mejorar las condiciones de vida.

En la argumentación de los partidos políticos del llamado G3, mencionan escuetos aspectos en lo jurídico, en lo internacional, en lo ético y en lo político, entre los cuales destaca que la PIV dejó de ser útil para la democratización de Venezuela, sin explicar cómo su eliminación favorecería tal proceso.

Todo lo anterior cubre con un manto de oscuridad las acciones de la oposición venezolana, generando una inmensa duda en lo que esta por venir, especialmente en las ya previstas elecciones primarias, para escoger a la persona que enfrentará al partido de gobierno en las eventuales elecciones presidenciales 2024.

La tendencia mayoritaria parece apuntar hacia que el gran beneficiado de todo este conflicto es el oficialismo, debilitando a la ya golpeada y dividida oposición, donde los partidos llamados mayoritarios, no se han podido deslastrar del colaboracionismo y la cohabitación de la que son acusados.

El no haber cuidado la legitimidad democrática de las instituciones que representan, divide profundamente a la Plataforma Unitaria,  debilita al proceso de primarias y hace más difícil una candidatura unificada; al crear una grieta abismal, fracciona el llamado G4, en un trio de partidos (AD, PJ y UNT) separados del partido al cual pertenece la PIV (VP), lo cual para algunos los deja fuera del juego electoral, quedando claro que por sí solos ninguno de estos 4 partidos, ni tampoco unidos, gozan de mayoría absoluta en las filas opositoras.

En lo individual, quizás Juan Guaidó pudiera obtener algún beneficio en términos de popularidad, al victimizarse por la forma como fue destituido, sumado a los que ven con agrado su desempeño al frente de la PIV, como estructura legitima para enfrentar al régimen y obtener respaldo internacional.

Lo cierto es que en virtud de los intereses del país, los sectores de la oposición deben mantenerse firmes en alcanzar el objetivo común de todos, como lo es aliviar el sufrimiento de los venezolanos al derrotar electoralmente al régimen gobernante.

Para lo cual deben ceder el liderazgo del proceso a otros dirigentes políticos y de la sociedad civil organizada, renovando la estructura política de cara a los venideros procesos electorales. El llamado es para que tomen las riendas y asuman la conducción de las acciones opositoras.

Llegó el momento de que la ciudadanía se active y ejerza el rol protagónico que le corresponde, participando en las más trascendentales decisiones políticas, sin dejar la responsabilidad en líderes mesiánicos que no responden a los verdaderos principios democráticos del país. 

Incidencia 2024

Resultados encuesta flash